Entre la incertidumbre y la esperanza

Editorial




1.- Aunque estemos en pleno periodo vacacional, o al menos aquel en el que intentamos descansar de las fatigas de todo tipo que conlleva hoy tener el privilegio de trabajar, lo cierto es que resulta difícil permanecer al margen de cuanto acontece en el panorama político nacional e internacional.

Empezando por este último, parece que la crisis europea que a tantos escépticos gusta de proclamar, ha tomado el rumbo de su estabilización, al menos institucionalmente hablando. 

Se han celebrado las elecciones al Parlamento Europeo, con una aceptable participación; se ha constituido el Parlamento; y se está trabajando políticamente en la constitución de la Comisión.

Cuando este entramado este ya renovado y formalmente en pleno rendimiento, habrá de afrontar varias crisis de magnitud considerable, siendo sin duda la mas grave la del Brexit.  Pero sin despreciar otras, como la necesidad de encauzar a los países del área ex soviética hacia el respeto y practica de los valores democráticos que encarnan los tratados que han firmado y ratificado. O la necesidad de fijar unos criterios y políticas definitivas en materia de emigración y asilo humanitario.

La política del Primer Ministro italiano en esta materia es un desafío directo a los valores europeos y a la propia esencia de una democracia regida por el respeto a los derechos humanos.

En suma, lo que coloquialmente llamamos “Bruselas”, tendrá que hacer frente en casi todos los planos a la defensa del modelo europeo y sus valores, como único que política, social y económicamente, puede seguir garantizando la paz en este Continente y su prosperidad.

Pero la tarea no será fácil, pues estamos rodeados de los populismos que arrastramos desde la gran crisis económica (véase el fenómeno Italia, o Hungría y Polonia en algunos aspectos), el auge del nacionalismo racista y combativo que encarna el Presidente de los Estados Unidos y la implacable máquina económica y política de la dictadura china. Veremos como termina lo que esta ocurriendo en Hong Kong, que es un aviso para navegantes del futuro.

 

2.- De otra parte en nuestro país ya hemos superado los últimos procesos electorales, pero las incógnitas en cuanto a la estabilidad política, siguen muy presentes.

Aún no hemos terminado por formar un Gobierno estable y seguimos en la provisionalidad, dominada por fenómenos muy propios que no dejan de extrañar.

A diferencia del resto de Europa, no parece que exista un terreno abonado en nuestro país para la formación  de un gobierno estable de centro izquierda, sustentado en un programa de gobierno para cuatro años. Que duda cabe que si eso se hubiese hecho realidad, las perspectivas de avance económico y social en España habrían podido ser muy importantes y, además, podríamos desde esa estabilidad hacer frente con mucha mas eficacia y serenidad a la crisis interna del independentismo catalán y la europea del brexit.

Si esta opción, la mas razonable en mi modesta opinión, no parece factible, ya ni comentamos la formula alemana de la gran coalición con la derecha. Ni tampoco creo que sería buena para nuestro país en este momento. La formula a la portuguesa queda en el aire y dependiendo de los caprichos y ambiciones, mas personales que fundados en el rigor del análisis político, de alguno de los posibles socios.

 

3.- Todas las incógnitas siguen abiertas, como si dispusiésemos de todo el tiempo que necesitásemos, como si no hubiese problemas urgentes que resolver, políticas económicas y sociales que implementar….un presupuesto que aprobar para poder gobernar.

Y planeando sobre todo este panorama desalentador, por cuanto implica de posible desapego de una parte de la ciudadanía de la vida democrática y sus valores, puede que nos encaminemos hacia otras elecciones, que poco o nada ayudarán a encauzar esta crisis que padecemos.

Como siempre he sido y sigo siendo profundamente optimista, también quiero destacar el lado positivo de cuanto esta ocurriendo. Y es que nuestra democracia y el llamado régimen democrático surgido de la Constitución de 1978 ha demostrado ser extremadamente útil y sólido, para resistir tanto dislate. 

Y que volver a votar, si es que hemos de afrontar esta nueva prueba, también es una solución profundamente democrática, que no debemos dramatizar y que, naturalmente, nos enfrentará a la constatación de la madurez del pueblo español que, definitivamente, debiera terminar con esta situación, con un voto claro y terminante que permitiese formar gobierno.

En breve sabremos la respuesta a todas estas interrogantes.

 

Sotosalbos, 14 de agosto de 2019

Alvaro Gil-Robles y Gil-Delgado

Presidente