CONSTRUYENDO LA DEMOCRACIA

Editorial




CONSTRUYENDO LA DEMOCRACIA

I.- En mi anterior editorial recordaba la necesidad de vivir y defender la democracia ejerciendo el derecho fundamental al voto.

Es evidente que los españoles han demostrado, sin ningún genero de dudas,que ese sentimiento de defensa de la democracia y de nuestros derechos fundamentales lo tienen profundamente arraigado, pues han acudido a votar en las elecciones generales del 28 de abril el setenta y nueve por ciento de los ciudadanos con derecho a voto.

Frente a los agoreros que proclamaban el hartazgo de los ciudadanos de la política y los políticos, el compromiso de participación ha sido solido y claro. Se pueden hacer muchos análisis del por que de este fenómeno y sin duda politologos y sociólogos se lanzaran a ello en los próximos días, pero para mi creo que han estado presentes dos factores fundamentales que nos han convencido de la necesidad de votar.

Y ambos responden a un mismo estimulo: la inquietud y para algunos incluso el miedo.

Me refiero a las consecuencias del envite de los elementos mas radicales del nacionalismo catalán, lanzados a imponer un proceso de independencia de Cataluña, no solo violando la Constitución y el Estatuto de Autonomía, sino la propia opinión mayoritaria de los catalanes. Han utilizado para ello las propias instituciones catalanas que controlaban y controlan, hasta el punto de amordazar a un Parlament que no acaba de serles dócil y entregado.

La confrontación que se ha producido entre catalanes y con el resto del país, ha sido sin precedentes y ha desembocado en los tribunales de justicia y en la huida vergonzante de algunos de sus líderes.

Ha desestabilizado la vida política del país, ha puesto a prueba la solidez de nuestras instituciones democráticas y ha despertado viejos fantasmas que creíamos definitivamente dormidos.

Todo ello es bien conocido. Ha sido y es muy doloroso para todos los demócratas, catalanes y no catalanes, sabedores de que el fanatismo, la intolerancia y la ruptura de las reglas democráticas, entre otras la solidaridad y la lealtad, son un peligro que nos pueden conducir a un callejón sin salida.

Pero también inquietud por la necesidad de acertar a encontrar la formula política que permita resolver o al menos encauzar el problema. He aquí el primer reto.

E inquietud y para algunos miedo, por el resurgir de las fuerzas mas reaccionarias, populistas y antidemocráticas que habían estado acalladas en España y que ahora han llegado a tener representación parlamentaria. Sin ningún genero de dudas este es el resultado mas visible del envite del independentismo catalán, acompañado por mensajes xenofobos, siempre del gusto de los mas extremistas de derechas y por las posiciones de algunos otros fanáticos empeñados en decirnos como tenemos que vivir, comer o divertirnos. La intolerancia siempre genera intolerancia.

Inquietud al tiempo, por la presencia, durante la campaña electoral, de mensajes políticos de confrontación y dureza por parte de algunos partidos tradicionales, relegando el dialogo como formula, no solo para fortalecer la convivencia entre todos los españoles, sino también como instrumento imprescindible para trabajar en la búsqueda de una solución a este conflicto. Dialogo que no significa renunciar al respeto y defensa del orden constitucional y sus valores, sino todo lo contrario.Practicar la vieja máxima de buscar convencer y no solo vencer.

Y este era el segundo reto a superar, entre otros de orden social y económico, sobre los que no me detendré.

Con la votación del pasado 28 de abril no se han resuelto esos retos, pero si creo que se han sentado las bases para ello.

II.- Con respecto al desafío independentista los resultados son interesantes en Cataluña. Sube de manera relevante la fuerza mas moderada y aparentemente dialogante del nacionalismo, y fracasan aquellos que aun hoy controlan las instituciones de gobierno, están huidos y buscan solo la ruptura y la confrontación. Y en todo caso todo el voto nacionalista no supera el cuarenta y siete por ciento y desde luego, no todos ellos son independentistas. Muy interesantes estas cifras en un momento de máxima tensión emocional en el votante catalán.

Pero también podemos observar que el discurso de confrontación y represión indiscriminada de quienes propugnaban la aplicación del art. 155 de la Constitución sin limite de tiempo, no ha sido rentable electoralmente en Cataluña, sino mas bien lo contrario. Lo que demuestra que la vía de futuro ha de ser de otro tipo.

A escala nacional los españoles se han inclinado mayoritariamente por el partido que desde el respeto indiscutible a la Constitución, propugnaba buscar vías de entendimiento y dialogo para mejor acertar en la formula que permita redefinir el modelo de ordenación territorial de España, que no se limita solo a la "cuestión" vasca y catalana. Han castigado a la izquierda mas radical y no han optado por una mayoría de gobierno conservadora.

De otra parte los alarmantes mensajes de la llegada triunfal y en tromba de la extrema derecha, tampoco se han convertido en una realidad. Han obtenido diputados, si, y entran en el Parlamento, pero no son imprescindibles para gobernar, porque la opción conservadora no tiene posibilidades reales de repetir la formula andaluza y, ademas, los análisis de los resultados electorales les han convencido que ha sido un mal negocio airear esos posibles pactos post electorales con la extrema derecha.

El peligro de la confrontación en la búsqueda de soluciones para Cataluña, parece alejarse y el del triunfo de la extrema derecha también. Dos retos a corto plazo, superados.

Al que hemos de añadir un resultado alentador, como es el de que el partido mayoritario de la derecha, anuncie que abandona el discurso radical de confrontación, toma distancias con la extrema derecha a la que califica de tal y busca el espacio de centro, con miras a las elecciones europeas,autonomicas y locales.

Solo hace falta que esta tendencia siga abriéndose paso en el terreno de la derecha, lo que facilitaría mucho la consideración de posibles acuerdos de gobernabilidad con el partido mayoritario o, en caso contrario, una oposición constructiva.

Pero quedan pendientes otras incógnitas que solo podremos despejar cuando conozcamos los resultados de las próximas elecciones del 26 de mayo.

Sobre ellas volveré pronto. Hasta entonces, les animo nuevamente a ir a votar. Panama City, 3 de mayo de 2019