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UNA CONSTATACION Y UNA INQUIETUD

 

1. Una constatación: cumplimos diez años.

 

Iniciaré este nuevo editorial, que cierra el presente curso, antes de las vacaciones estivales, hablando un poco sobre nosotros mismos, la Fundación Valsain, sobre las actividades desarrolladas y el momento en que las realizamos y creo que el lector podrá comprender mejor la naturaleza y alcance de nuestras iniciativas.

En este mes de junio, que ya termina, hemos puesto punto final al conjunto de actividades que tradicionalmente programamos para el primer semestre del año.

Quienes nos hayan seguido directamente o a través de esta página y las redes, habrán podido comprobar hasta que punto han sido interesantes los ciclos sobre el Valor de la Lectura, inaugurado por el Director de la Real Academia Española y clausurado por la Directora de la Biblioteca Nacional, las sesiones dedicadas al Valor del Paisaje, como elemento básico de nuestro patrimonio natural o los encuentros sobre Derechos Humanos y Cine en los que pudimos dialogar por cuarto año consecutivo, con el Embajador de Francia en España, con Enrique Barón, ex Presidente del Parlamento Europeo y Manuel Lezertúa, Ararteko del País Vasco, sobre ese proyecto inacabado de Europa.

Un poco más de seiscientas personas han acudido, en conjunto, al total de las 11 sesiones abiertas al público, y varios miles lo han hecho a través de la página web o las redes donde estamos presentes.

En el segundo y último semestre celebraremos el VII Encuentro Fuerzas Armadas y Valores Democráticos, con una consolidada colaboración con la Universidad de Valladolid (Campus María Zambrano), IEEE y Academia de Artillería, el cuarto seminario sobre el Valor del Derecho y la segunda edición del premio escolar en valores democráticos que entregaremos el 17 de diciembre en el teatro Juan Bravo de Segovia.

Y todo ello con el apoyo decidido tanto del Ayuntamiento de Segovia, como de la Diputación y las instituciones de Castilla y León.

Estamos agradecidos y satisfechos por estos apoyos y por el eco y generosa acogida de nuestras actividades entre la población segoviana y mas allá, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos celebrando el decimo aniversario.

En estas mismas páginas, nuestros seguidores podrán encontrar el testimonio filmado, integro, de todas las conferencias y actividades que realizamos, así como  unos interesantes diálogos de quien suscribe con los conferenciantes que nos han visitado, y que permiten profundizar aun mas sobre la importancia de los valores que identifican a una democracia en la atribulada sociedad de nuestros días.

Completaremos el presente año impulsando algunas iniciativas, que esperemos que sean fructíferas, sobre la necesidad de incorporar la mediación al marco legal que regula el procedimiento contencioso administrativo, así como al procedimiento que regula el funcionamiento de las Administraciones Públicas. Para ello ha venido trabajando durante estos pasados años el Instituto para la Mediación y Ética Pública (IEMEP) integrado en esta Fundación, con la puesta en practica de planes pilotos en diferentes puntos de España y en una intensa colaboración con el Consejo General del Poder Judicial.

Han sido diez años intensos, pero creemos que ha merecido la pena, pues ahora mas que nunca es necesario combatir por el respeto y defensa de los valores democráticos, objetivo y  razón de ser de esta Fundación.

Precisamente por ello, para acrecentar nuestra radical independencia y ampliar nuestra actividad, es por lo que en breve abriremos en esta misma página web, una ventana a la generosa comprensión y apoyo económico de todos aquellos que crean que la democracia es un bien que hay que defender cada día, pero que hacerlo exige medios, aunque modestos. Esperamos que la comprensión y generosidad de quienes nos han acompañado y animado durante tantos años, les permita entender el alcance de esta iniciativa.

2.- Una gran inquietud: los antieuropeos progresan.

 

Quisiera ahora detenerme muy brevemente en el análisis de inquietantes signos y hechos que se reproducen a lo largo y ancho de nuestros países europeos (y no solo de la Unión Europea), teniendo por protagonistas tanto a organizaciones claramente antidemocráticas, como a responsables políticos, algunos de ellos con relevantes responsabilidades de gobierno.

En otros editoriales anteriores hemos denunciado reiteradamente la deriva autoritaria de algunos países, que incluso no han dudado en aprobar leyes que van radicalmente en contra de lo establecido en los Tratados de la Unión y naturalmente también de lo dispuesto en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Los ejemplos de Polonia y Hungría son una triste realidad a la que la Comisión Europea difícilmente hace frente y el Parlamento Europeo denuncia con vigor.

Los movimientos de talante racista y xenófobo rebrotan y se potencian los partidos de extrema derecha, los populismos y los nacionalismos antieuropeos y reaccionarios, que han conducido al Brexit en Reino Unido y a una importante crisis del proyecto europeo.

Estábamos acostumbrados a los exabruptos racistas de algunos políticos europeos, pero no a las barbaridades que estamos escuchando en boca de un Vicepresidente del Gobierno de Italia y Ministro del Interior, que crean un extraordinario desasosiego a cualquier demócrata.

Este personaje, proveniente del partido de extrema derecha xenófobo, la Liga Norte, ha insultado a los emigrantes, los ha tratado con una  inhumanidad repugnante y en todo caso muy alejada de la visión de una Italia humanista que todos tenemos.

Pero no contento con ello ha llegado a proponer un censo de población gitana y la expulsión de aquellos que no tuviesen la nacionalidad italiana, lo que no solo  es perfectamente inconstitucional en dicha República, sino también contrario a todos los tratados internacionales.

Solo nos ha faltado escuchar que alguien sugiera que a estas personas sería bueno ponerles un distintivo amarillo, para mejor identificarlas.

 Pero no olvidemos que estos políticos han llegado al poder por los votos de sus conciudadanos y la explotación de un malestar no sin razón, por el abandono de Europa a Italia ante su crisis de emigración.

Pero es evidente que esta circunstancia y otras mas que no puedo analizar aquí, han encendido todas las luces rojas sobre el futuro de Europa que no es solo un proyecto económico sino también político, institucional y de valores democráticos.

Esto es lo que esta en juego y la Comisión y el Consejo Europeo deben afrontar estos disparates con firmeza, reivindicando la esencia del proyecto europeo, su viabilidad solidaria y rechazando todas estas derivas autoritarias y antidemocráticas.

Por ello es muy importante que las iniciativas que impulsan países como Francia, Alemania y España, lleguen a buen puerto, abriendo una ventana a la esperanza.

Los ciudadanos individualmente y organizados como sociedad civil, también tenemos que reivindicar estos valores y marcar nuestro rechazo a estas posiciones extremas y antieuropeas.

Y esperemos también que el organismo regional europeo defensor de los Derechos Humanos, el Consejo de Europa, se enfrente a estas conductas de algunos de sus países miembros y con la misma energía y razón que denuncia los excesos y deriva autoritaria de la Federación de  Rusia, lo haga con estos otros países que han firmado y ratificado el Convenio Europeo de Derechos Humanos y hoy lo conculcan con toda tranquilidad.

Desde estas páginas seguiremos denunciando esta situación y animando a la defensa de aquellos valores que nos hacen libres.

En Sotosalbos a 24 de junio de 2018

Alvaro Gil-Robles

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