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TODOS ESTAMOS IMPLICADOS Y TODOS ESTAMOS EMPLAZADOS

 Europa vive un momento difícil de su historia reciente, y no solo la Unión Europea, que es nuestro referente mas cercano, sino también ese espacio geopolítico que llamamos la Gran Europa y que se integra en el Consejo de Europa, desde 1950 y donde dialogan un grupo importante de países que no están en la Unión Europea.

No podemos ignorar que fenómenos como el terrorismo islámico, los movimientos migratorios manipulados por poderosas mafias o las consecuencias de atroces guerras con millones de desplazados que solicitan asilo y tocan a nuestras fronteras, así como los efectos de una crisis económica mal gestionada, han generado entre la ciudadanía europea importantes tensiones e incluso han sido el caldo de cultivo del renacer de viejos fantasmas colectivos como el racismo, la xenofobia, la homofobia y  movimientos nacionalistas y de extrema derecha, que niegan los valores fundacionales de Europa e incluso la necesidad de la propia Unión Europea.

Un doloroso efecto de este perturbador fenómeno ha sido el renacer del populismo, sea nacionalista o antisistema, cuyo objetivo principal ha sido propagar un discurso dirigido a socavar los propios cimientos y valores que han sido la razón de ser del  llamado modelo europeo, basado en un humanismo respetuoso con la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas, además de promover un desarrollo económico solidario y justo.

Son principios y valores que nos distinguen de los sistemas dictatoriales o los regímenes autoritarios, tan a la moda, así como del capitalismo feroz e inhumano.

Estos principios y valores no son solo palabras, sino que se han consagrado en nuestro Continente en textos legales nacionales e internacionales, como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Carta de Derechos Fundamentales y naturalmente en los Tratados de la Unión Europea. Los países que forman parte del Consejo de Europa y de la Unión Europea se comprometen a guardar y respetar tales principios y valores.

Todo ello, que forma parte de nuestros signos de identidad, del sistema político y social por el que nos queremos regir, no solo ha sido puesto en duda en determinados países, sino que incluso ha llevado a flagrantes violaciones de los mismos, como es el caso de algunos países centro europeos, que han elegido gobiernos de extrema derecha, e incluso ha provocado un movimiento convulso y probablemente mas emocional que racional en el Reino Unido, que le ha conducido a solicitar el abandono de la Unión Europea, entrando en un periodo de incertidumbre muy considerable.

No obstante ya se están dando los primeros signos de reacción ante este proceso degenerativo y de recuperación del proyecto europeo, como un mensaje de paz, progreso, desarrollo económico y justicia social, y sin duda la elección del nuevo Presidente de Francia, Emanuel Macron es un indiscutible ejemplo de esta tendencia.

Para unirse a esta tarea de defensa de los valores esenciales de la democracia, del europeísmo como superación de los egoísmos nacionalistas, disgregadores y destructores de la paz entre los pueblos, un grupo de intelectuales, escritores, historiadores, periodistas  y  políticos, se han reunido en la Isla de Menorca, bajo el auspicio de la Fundación Rubió Tudurí y la iniciativa de la Fundación Valsain y la Universidad de la Sorbona, para debatir y analizar el papel de la literatura en estas situaciones de crisis y si ante una Europa aparentemente dividida, puede jugar un papel de promoción de su unión. 

Fruto de esta reflexión y de estos debates, ha sido esta “Llamada de Menorca”, a modo de manifiesto dirigido a nuestra sociedad y con el ánimo de abrir un espacio de debate público, sobre el que deseamos seguir profundizando en años sucesivos.

He aquí el texto leído públicamente el pasado 10 de junio de 2017 en Mahon, en su integridad:

 

"Nosotros, intelectuales, escritores, políticos, universitarios, estudiantes, constatamos que Europa y sus pueblos se enfrentan a una crisis profunda y tenemos el deber de confrontar la realidad. Los resultados de la construcción europea se deben de corregir. ¿Qué Europa queremos? ¿Con qué Europa soñamos? El futuro de Europa pasa sin duda por la apertura de múltiples proyectos, para reformar las instituciones, tanto en temas económicos como en la defensa común. Pero pasa también y ante todo por el desarrollo de una verdadera política cultural.

Tenemos que rearmar Europa en valores para el futuro. Hemos visto recientemente que los valores europeos ya no se respetan. ¿Vamos a bajar los brazos? Los medios culturales tienen que movilizarse para volver a dar sentido a los valores y principios de la Convención Europea de Derechos Humanos, y de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Necesitamos despertar. Para que la indiferencia frente al proyecto europeo se transforme en una nueva energía que vuelva a dar vida a  la libertad, a la solidaridad, a los derechos humanos, a la democracia.

¿Como lo hacemos? Hay que lanzar una movilización a todos los niveles. Todas y todos debemos asumir nuestras responsabilidades. Tanto las instituciones europeas como nuestra clase política, los intelectuales, los escritores, los profesores, y toda la sociedad civil. Hace falta que todos defendamos los principios fundamentales del proyecto europeo.

¿Por qué poner la literatura en el centro del proyecto europeo? Porque es una arma para movilizar, para reafirmar el contrato cultural. Y porque contribuye a la formación del ciudadano europeo. La literatura encarna el ideal de Europa: el poder de la ficción, de la novela, del teatro, de la poesía, del ensayo, es permitir la identificación mas allá de las fronteras. La literatura acoge las palabras extranjeras, las ideas que vienen de fuera como riquezas y nos invita por ello mismo a tomar conciencia de que los migrantes enriquecen el territorio al que llegan. Un poema o una novela no le pregunta al lector quien es ni de donde viene, lo acoge tal como es, no le juzga. Una actitud de la que Europa puede inspirarse.

La literatura enseña la apertura hacia el otro y el respeto a la diferencia. Mantiene el dialogo con nuestra memoria y nuestros antepasados. Ensancha nuestra experiencia. Sobre todo aporta tres cosas esenciales : la curiosidad, la generosidad, la libertad. La literatura es la curiosidad de volver a encontrar al otro y a uno mismo; es generosa y llama a serlo; es libertad de expresarse, libertad de pensar y de tomarse el tiempo para soñar.

En este sentido, los escritores y los traductores también son parlamentarios europeos. La defensa de Europa es su literatura. La fuerza de paz son los intelectuales con su pluma. Los tratados de Europa son también sus libros. Los padres fundadores son Montaigne, Cervantes o Shakespeare.

Ha llegado el momento de la literatura de la movilización. Para devolver al proyecto europeo su alma, hay que poner al lector y a la escritura en el centro de la educación. Dar a los escritores y traductores un estatus de ciudadanos de honor. Contar Europa y su historia de otra manera. Hacer dialogar el discurso político con la literatura, su humanidad y las emociones que suscita. Exigir a los responsables políticos que estén a la escucha de los escritores. Volver a poner este otro idioma que es la literatura en el centro de la ciudad. Hacer de ella no solo una manera de pensar sino también un arte de vivir.

Entonces la literatura podrá unir a Europa.

Para ello hacemos esta llamada:

Hombres y mujeres políticos europeos, escuchad a los intelectuales!

Hombres y mujeres políticos europeos, escuchad las criticas y propuestas de los intelectuales!

Hombres y mujeres políticos europeos, pedid a nuestros intelectuales el relato de nuestro pasado y de nuestro futuro!

Intelectuales europeos, despertad!

Intelectuales europeos, comprometeros!

Intelectuales europeos, soñar para nosotros!"

 

Sylvain Briens (catedrático de Literatura en la Sorbona)

Álvaro Gil-Robles (ex Comisario del Consejo de Europa para los Derechos Humanos)

Miguel Ángel Moratinos (diplomático y ex Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España)

Catherine Lalumière (vicepresidenta del Parlamento Europeo y Secretaria General del Consejo de Europa)

y los 20 otros participantes de los Primeros Encuentros de Menorca en Mongofre

Seguirnos en: facebook.com/EncuentrosDeMenorca

 

Pueden ver un video resumen de lo que fueron los encuentros aqui:

https://www.youtube.com/watch?v=TIR_o5Z8Dw4

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