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HA VUELTO LA INQUISICIÓN

HA VUELTO LA INQUISICIÓN

Aunque nos pueda parecer inimaginable que algunos hechos puedan ocurrir en nuestros tiempos, y menos aun en algunos países de la Unión Europea, espacio común de democracia, abierto a la libertad de pensamiento, al debate intelectual y la crítica de las ideas, lo cierto es que la realidad nos sobrepasa cada día y lo que creíamos ya imposible , resulta convertirse, de la noche a la mañana, en una realidad dolorosa y vergonzante.

Me estoy refiriendo a lo ocurrido en el prestigioso festival de teatro de Avignon, donde del 6 al 11 de julio se ha representado una obra de Mohamed Kacimi, que ha sido el pretexto para que se despierten los peores instintos represivos del pensamiento ultra, siempre agazapado a la espera de la menor oportunidad de hacer su aparición.

En esta ocasión ha sido el pretexto la representación de “Moi, la mort je l’aime comme vous aimez la vie”, obra que gira sobre los últimos momentos de la vida del terrorista y asesino Mohamed Merah, en Toulouse y que fue el autor de la doble matanza de niños judíos a la salida de una escuela y anteriormente de unos militares en aquella ciudad.

Descubierto en su domicilio y rodeado por la policía, se desarrolla un diálogo telefónico entre un inspector de la DCRI y el criminal, en un intento finalmente fallido de que este se entregue voluntariamente.

La obra, que he leído íntegramente, se basa en la transcripción de esta conversación que publicó en su día el periódico Liberation y que el autor ha rehecho en su creación literaria, respetando todo el contenido esencial de la misma y su dramatismo. Antes de Avignon la obra ya se había estrenado en otros teatros de Francia, incluido París, sin suscitar ninguna animosidad hacia el autor, sino más bien buenas críticas teatrales.

Sin embargo, la representación de Avignon ha provocado un verdadero movimiento inquisitorial, de un sector de la extrema derecha y sus organizaciones afines, partiendo de un articulo condenatorio escrito por una oscura investigadora universitaria, que no ha visto la obra, y que publica la revista Marianne.

El disparate ha llegado al límite cuando la Ministra de Cultura de Israel, Señora Miri Regev, del LIKOUD, escribe a la Ministra francesa de cultura pidiéndole que prohíba la obra.

Distintos medios de comunicación se han hecho eco de esta polémica y unos y otros han zarandeado al autor, unos apoyándole otros condenándole.

Incluso han llegado a interponer una demanda por la vía penal contra Mohamed Kacimi y el director de escena por apología del terrorismo.

¿Cual es la clave de la acusación y del esperpéntico despropósito a que estamos asistiendo?

Antes de adelantar mi personal opinión sobre esta irracional persecución de Mohamed Kacimi y a través de el a la libertad de creación literaria, de pensamiento en suma, quisiera adelantar al lector algunos rasgos que caracterizan a este autor teatral.

Conozco a Mohamed desde hace años. Hemos compartido cena, café y discusión literaria y política en muchas ocasiones. Es una persona de origen argelino, pero también de nacionalidad francesa, que vive en París desde hace muchos años, pero que tiene un pensamiento universal, abierto, progresista y que siente horror de cuanto suponga dictadura, fanatismo, intransigencia. Una persona profundamente demócrata y defensora de los derechos humanos. Que ha denunciado en numerosas ocasiones el islamismo radical, y apoyado públicamente a quienes estos han perseguido, como es el caso de Salman Rushdie o escritores tunecinos amenazados por el islamismo mas radical.

Que ha defendido la necesidad de que el teatro palestino reconozca la Shoah y todo el dolor que supuso para el pueblo judío. Que se ha unido siempre a cuantas condenas del terrorismo se han producido en Francia y en Europa.

Que ha participado activamente junto a otros escritores, políticos y universitarios el pasado mes de junio en Menorca, en el seminario que las Fundaciónes Valsain y Rubi Tuduri convocaron para debatir sobre la literatura como instrumento para unir a Europa, sobre la base de unos valores democráticos comunes, y firmó el manifiesto que se aprobó.

¿Porque entonces esta saña persecutoria?

Simplemente porque estamos viviendo momentos de extraordinaria turbulencia política y emocional, debido al terrorismo y sus efectos perversos y en cuyas aguas revueltas nadan los tiburones de la extrema derecha animados de un espíritu xenófobo racista e intolerante.

No nos engañemos si esta obra de teatro la hubiese escrito alguien que no se llamase Mohamed y se centrase sobre los últimos momentos de la vida de otro Mohamed, nadie hubiese dicho nada.

Porque si la obra es algo, es precisamente un ejercicio intelectual y creativo de primer orden que nos lleva al interior del mas oscuro pensamiento de un asesino, que habla de sus victimas como objetivos, y que adora en la televisión la violencia de las películas de Los Simpson. Un espíritu brutalmente simple, que nos plantea todos esos interrogantes que no queremos ver. ¿Por qué llego hasta aquí? ¿Qué sociedad tenemos que llega a producir esos monstruos?

Toda la obra es un gran alegato contra la violencia y especialmente la terrorista y una búsqueda desesperada para encontrar las claves de porque se puede llegar a producir un drama de esta naturaleza.

No es matando al mensajero como vamos a mejor resolver los problemas de lucha contra el terrorismo, el fanatismo religioso, la xenofobia o el racismo. Sino buscando las respuestas.

Estoy seguro que este disparate no llegará a ninguna parte en el terreno de los tribunales, o incluso de los medios de comunicación. Porque las asociaciones de victimas judías se han desentendido de este disparate. Pero el daño esta hecho a un buen dramaturgo y es el ejemplo de cómo no podemos bajar la guardia ante estos otros fanatismos que tienen por objetivo acabar con la libertad de los demás.

Alvaro Gil Robles

Ex Comisario Europeo para los Derechos Humanos del Consejo de Europa

NOTA: Acompañando a este articulo, el lector podrá encontrar algunos documentos de especial interés que le ayudarán a comprender el alcance de esta polémica. En especial:

- Un articulo el propio autor teatral titulado : POLEMIQUE.

- Otro articulo del escritor y traductor especializado de teatro clásico ruso (Premio Moliere 2006), André Markowicz

- Y finalmente el texto integro de la obra objeto de la polémica, en su versión original.

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