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Brexit. Un enfoque complementario

Brexit. Un enfoque complementario

El resultado del referéndum en el Reino Unido sobre la permanencia en la Unión Europea ha bombardeado nuestra opinión pública con un aluvión de comentarios tremendistas sobre su futuro económico.

Inoportunidad y frivolidad por su convocatoria, para sus políticos. Anuncio de todos los males del infierno, para los engreídos habitantes que habían votado SI, ancianos y provincianos, y conmiseración, para los clarividentes e ingenuos, jóvenes y urbanitas, que creyeron que el NO tenía asegurada la victoria.

No solo nuestros analistas, también las mas altas autoridades europeas, no han tardado en censurar, a veces con inusitada irritación, la salida del RU. Recuérdese la reacción de la casi inmediata reunión en París de los ministros de AA EE de los cinco países fundadores, y la salida de tono del Presidente de la Comisión en el Parlamento europeo, exigiéndoles la salida inmediata, poco menos que cogiendo a un parlamentario británico por las solapas, para aventurarles el futuro mas negro, a estos pérfidos y desleales, ex socios ya, de allende el Canal.

Esa irritación, impropia de cargos políticos de semejante nivel, parece la reacción inconsciente contra quien les ha dejado con su decisión en evidencia.

Cuando un miembro abandona un club, y si además es uno de las características de nuestros amigos británicos es prudente analizar con detenimiento la cuestión del porqué no hanquerido seguir con nosotros y que parte de culpa tenemos en esa ruptura.

En la UE, parece existir un consenso sobre el hecho de que es una Institución en crisis. En efecto, necesita un cambio, pero no en sus reglamentos, que quizá, sino en sus actitudes. Las de los políticos nacionales de los países miembros. Valga de prueba la reunión de Merkel, Hollande y Renzi de finales de agosto

El recurso usual a una política de huida hacia delante, permanentemente poniendo cada vez mas alto, o mas lejos, el listón, forzando entre las partes acuerdos de madrugada, sin posibilidad de consultar a sus gobiernos, que probablemente, a la mañana siguiente, esos mismos participantes, debidamente dormidos, duchados y desayunados, y con la posibilidad de consultar a sus capitales, no habrían aceptado. Esta ha sido una práctica común en Bruselas, pero este no es un camino fiablepara avanzar en común hacia una unión europea estable.

Considerar como el interés europeo, a posteriori, porque a priori nunca se sabe, el representado por el vector resultante de una serie de vectores nacionales, de intensidad y fuerzas variopintas, no puede ser por mas tiempo la forma de trabajo usual.

Europa, debería tener claro qué es lo que quiere ser y hacia qué objetivo quiere ir, y no saberlo solo después de múltiples negociaciones y acuerdos en reuniones por encima de la mesa y por debajo, con luz unas, sin taquígrafos otras. Porque los acuerdos así tomados, son una suma de cambalaches, cuyo resultado es este clima de confusión, que asombra a los recién llegados y a los que siguen con perspectiva los vericuetos de las negociaciones, manejos que raramente transcienden a la opinión pública.

A la llegada de los máximos dirigentes nacionales a sus respectivos países de vuelta de las Cumbres o de otras reuniones periódicas, siempre maratonianas, todos afirman en público que se han cumplido sus objetivos y que han triunfado en el logro de sus pretensiones. Pero un análisis de las posiciones de partida al principio de esas mismas reuniones habría mostrado lo diferente, y lo incompatible, de las aspiraciones, lo que no es precisamente, un mensaje que de tranquilidad a un observador atento.

Pues bien, el RU y todos sus primeros ministros, que han pasado por Bruselas, y muchos de sus funcionarios, han venido poniendo de manifiesto estas contradicciones. Que yo recuerde, desde que Mrs. Thatcher asistió a su primera reunión, reclamación del famoso cheque británico incluida, el RU nunca ha querido ser cómplice silente de esta forma de trabajar.

Cuando el RU se incorporó al Tratado de Roma en 1973, éste era un proyecto de Mercado Común, no un proyecto de unión política como lo ha venido a ser después.

Los británicos se han sentido incomodos en este nuevo cambio de rumbo, y así lo han manifestado de mil maneras.

La historia de la UE, Mercado Común, Comunidades Europeas, luego en singular, UE, ahora, es una historia a trompicones, que perdió su primer impulso ilusionante cuando en el año 1968 se completó la unión aduanera que necesitó, bastantes años después, del liderazgo de Jacques Delors para salir de su letargo, e ilusionarse de nuevo, y que, digámoslo, ahora está a la espera un nuevo lídersalvador. Nada de eso se ha producido. Y no parece que se vaya a producir en el próximo futuro.

Baste recordar al respecto el libro de un ex funcionario comunitario, cesado tras su publicación, Bernard Connolly, que escribió a final del pasado siglo The Rotten Heart of Europe, -ISBN 9789571301744-. Muy pesimista sobre la moneda única, porque pone en cuestión el como se produce la toma de decisiones en las Instituciones, y su viabilidad, siempre con el eje franco-alemán detrás, preocupación constante, y reiteradamente, puesta de manifiesto por el RU.

O, ¿es que fue sensata la decisión de permitir que Grecia se incorporara a la moneda única, sabiendo que no cumplía en realidad ningún requisito para ello? Y, ¿las incorporaciones patrióticas de países en la ampliación subsiguiente a la caída del bloque soviético? ¿Quiénes, en esas reuniones, pensaban en clave europea, con los pies en la tierra, o lo hacían solamente en sus propios intereses de no pisar los charcos que una actitud critica señalando los muchos claroscuros de tal decisión, podría acarrearles?

La crisis de la UE, producto de algunas de las razones aquí someramente esbozadas pone nerviosos a muchos políticos en Europa, y poco se ha hecho para profundizar en sus causas y buscarle soluciones, excepto, como ahora, demonizando a los disidentes. Baste este breve apunte para iniciar al lector en un enfoque alternativo de la causas y significado del Brexit

Y para complementar estas reflexiones sobre el futuro del RU fuera de la UE, de como se va a comportar la economía británicay como se va a posicionar el RU en el tablero mundial, unos datos mas:

La primera cuestión es que el escenario final no es el de un RU fuera de la UE sin ningún tipo de acuerdo. Ese escenario no es verosímil.

De entrada, habrá un nuevo proceso negociador a tener muy en cuenta. En él, los británicos unos sujetos dinámicos, diseñaran sus nuevas políticas, probablemente liberalizadoras, defendiendo sus intereses permanentes, con nuevos horizontes, que existen,y pueden ser bastantes.

Si algo admirable, y que conviene recordar, tiene la sociedad británica es su capacidad para el esfuerzo colectivo, cintura flexible para adaptarse a situaciones difíciles, un sentido genuino del juego democrático, y un capital humano de muy alta calidad, caracterizado por un pragmatismo reconocido.

El análisis estático del día siguiente del referéndum, que ha sido el predominante hasta ahora, nos ha dicho que la libra iba a caer, y cayó, pero ya está subiendo. El turismo hacia España bajaría y también esta aumentando según datos de este mes de agosto.

Que algunas exportaciones inglesas disminuirán y que los europeos perderemos mercados en la islas. Pues si, claro; y eso sería dramático si la situación actual se remplazara por una total ruptura, pero eso no va a ser así. Porque a nosotros mismos, que tanto nos rasgamos las vestiduras, no nos conviene, y a ellos tampoco.

Evidentemente, se tendrá que producir un nuevo equilibrio en todas las áreas, en el que aparecerán nuevos ganadores y perdedores.Habrá nuevas oportunidades y ciertos nichos de ventajas comparativas que desaparecerán. Pero preguntarse que donde van a vender ellos sus productos, y nosotros los nuestros, es profundamente simplista. Ambos, UK y UE, nos necesitamos mutuamente, desde luego en el campo comercial, y los ingleses habilísimos negociadores, no obtendrán un esquema peor que el que gozan actualmente Noruega o Suiza. Y sería muy deseable que las autoridades comunitarias, depositarias de la política comercial exterior común en la UE, así lo entiendan. Y si no al tiempo.

Pero es que además el RU es un país importante en si mismo, quinta economía mundial, y con una gran capacidad para gestionar sus intereses. En clave económica y en clave política. En esta posición, nueva posición en el tablero mundial, fuera de la sociedad con la UE, el RU tiene muchos activos que, paradójicamente, no se ponen de relieve y que conviene recordar.

Recomiendo al efecto la lectura de un articulo de la antigua economista jefe del Department of Labor americano, Diana Furchgott-Roth que publicaba en la newsletter, Economics21, uno mas entre los muchos artículos que han puesto la salida del RU en una perspectiva diferente. https://t.co/RZUvrdb2R0.

Entre ellas en clave de innovación cita la existencia de empresas denominadas, unicornios, compañías privadas que valen mas de 1.000 millones de US $ y que en un estudio de la revista Fortune de 174 de esas empresas en el mundo, EE UU tenía 101, el RU 8, Alemania, 5 y otros países de la UE otras 5.

Desde 1993, la UE recibió 70 premios Nobel de los que el RU obtuvo 23. Las mejores universidades del mundo son inglesas, Cambridge y Oxford, tercera y quinta, University College London, UCL, la vigésimo segunda. La UE no tiene ninguna entre las veinticinco primeras. La primera europea no inglesa, Zúrich. Lovaina la 55. La primera francesa, la 120. Por cierto, no hay ninguna española hasta la 165, la Pompeu Fabra.

El RUes miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, no se olvide, y quiere ser un país con autonomía para defender sus intereses en solitario, ellos piensan que lo harán mejor que dentro de la UE, están en su derecho de pensarlo. Y tienen razones para ello.

No se debe pensar por tanto que esta salida del club comunitario es un movimiento fallido como lo fue el envío de los buques inglesesen la crisis egipcia de 1952, alentado entonces por un cálculo trasnochado de su pasado peso internacional.

La salida del RU de la UE es, desde luego, en mi opinión, una mala noticia para todos, pero fundamentalmente para nosotros porque nos ha dejado en evidencia.

Otra cuestión, es la voluntad escocesa de permanecer en la UE, y la de Irlanda delNorte, que además había solucionado indirectamente en el plano económico sus relaciones con sus vecinos del sur.

No es el fin del mundo para ellos, como muchos querrían, y puede ser una oportunidad para nosotros, que deberíamos aprovecharla para repensarnos.

La forma en que gestionamos nuestros asuntos en Europa es manifiestamentemejorable, una comunidad ampliada precipitadamente, a la caída del mundo socialista, a 28/27 países, muy desiguales, con códigos éticos, no tan homogéneos como parece, es de muy difícil gestión, por no decir inmanejable. Véase, por no ir mas en profundidad, el movimiento pendular y las opiniones en el tratamiento de la crisis de los refugiados, las diferentes soluciones al problema, y el peculiar acuerdo con Turquía, por citar solo el caso mas reciente.

Aprendamos la lección y cambiemos lo mucho que hay que reconducir en una UE en permanente huida hacia delante y con muchos sietes que remendar.

La vocación geopolítica del RU, es distinta de la europea continental, sus intereses son distintos, y sus políticas serán distintas. De Gaulle, posibles venganzas personales excluidas, sabía que no eran buenos socios para este proyecto. Aprovechemos el que ya no estén con nosotros para construir el proyecto que los europeos de hoy necesitamos.

 

JM Reyero

Técnico Comercial y Economista del Estado. Antiguo funcionario de la Comisión Europea.

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